Hugo de San Víctor

30 enero 2026 - Pensadores - Comentarios -

LA UNIÓN DEL CUERPO Y EL ESPÍRITU Hugo de San Victor., (De Unione corporis et spiritus. Jacques Paul Migne., P.L 177. (285-294)

“Lo que es nacido de la carne es carne y lo que es nacido del espíritu es espíritu” (Jn 3). Si no hubiera nada entre el espíritu y el cuerpo, no podrían convenir ni el espíritu con el cuerpo ni el cuerpo con el espíritu. Existe una gran diferencia entre el cuerpo y el espíritu; y ambos distan mucho entre sí. Existe algo por lo que el cuerpo asciende que le acerca al espíritu, y viceversa, aquello por lo que el espíritu desciende le acerca al cuerpo. Aquello por lo que asciende el cuerpo es lo más alto del cuerpo; y, a su vez, aquello por lo que desciende el espíritu, es lo más inferior del espíritu. Sin embargo, no todos los cuerpos son de la misma cualidad ya que unos son superiores y otros inferiores, unos son supremos y existen naturalezas corpóreas apenas trascendentes. De modo semejante entre los espíritus, unos son superiores y otros inferiores, unos casi caídos bajo la naturaleza espiritual que solo de un modo ínfimo pueden unirse con los más altos.

Moisés subió al monte, y Dios bajó a la montaña. No se hubieran encontrado a menos que Moisés ascendiese y Dios descendiese. En todas estas cosas los sacramentos son grandes. Asciende el cuerpo y desciende el espíritu. Asciende el espíritu y desciende Dios. El cuerpo asciende por lo más superior del cuerpo. El espíritu desciende por lo más inferior del espíritu. De nuevo el espíritu asciende por lo más superior al espíritu; y Dios desciende por lo más inferior a Dios. El cuerpo asciende por el sentido, el espíritu desciende por la sensualidad. De la misma manera, el espíritu asciende por la contemplación y Dios desciende por la revelación.

La teofanía está en la revelación, la inteligencia en la contemplación. La imaginación en la sensualidad, y el sentido es el instrumento de la sensualidad y el origen de la imaginación. Contemplad la escalera de Jacob, que estaba en la tierra, y su parte superior tocaba los cielos. La tierra es el cuerpo, el cielo es Dios. Las almas ascienden por la contemplación de las cosas más bajas hacia las más elevadas. Desde el espíritu hasta Dios, a través de la contemplación y de la revelación. Pero el Señor tiende una escalera, con el fin de que las cosas bajas lleguen hasta las supremas. Subamos, pues, por la consideración, en la medida de nuestras posibilidades, porque, aunque no podemos todo, tal vez algo podemos.

Si no somos ángeles que vuelan, sin embargo, somos hombres que caminan. Los ángeles que vuelan en la contemplación divina no necesitan escalera; pero los hombres se arrastran, o mejor, caminan por la razón humana. No creo que los ángeles buscasen una escalera por su propio bien, sino para enseñar a los hombres lo que deben hacer por ella. El ascenso se da desde lo más bajo hasta lo más alto. Prepárate primero para las cosas inferiores, a fin de que, empezando por ellas, te ordenes hacia las superiores. 

En este mundo corpóreo hay cuatro elementos distintos con cualidades propias, a saber: tierra, agua, fuego, aire. Pero de ellos, únicamente la tierra es inmóvil por ella misma, ya que no puede moverse, a menos que lo impulse algo extrínseco. Y el resto de los tres son móviles, ya que se mueven por sí mismos, sin la influencia de factores externos. No obstante, el aire y el fuego no pueden mantenerse sin moverse, como le ocurre al agua.

Joan Martinez Porcell - cover-ts20260202093437850856.jpg
Joan Martinez Porcell - img-20251219-wa0017-ts20260214122136314694.jpg

Cuantos más sujetos a la sensación están los cuatro elementos más cuerpo decimos que son. Las cosas que están más lejos de los sentidos se alejan de la naturaleza corporal y se acercan a la naturaleza espiritual. Esta es la razón por la que al aire le llamamos espíritu, ya que, debido a su sutileza, no puede verse. Aunque de forma general, se llame a un cuerpo con este nombre, únicamente se acerca a la naturaleza espiritual por la parte en la que se aleja del significado de cuerpo. 

Al fuego se le llama espíritu con mayor propiedad, ya que, aunque sea más sutil y más móvil que el propio aire, no actúa como él, ya que no nueve los cuerpos terrenales extrínsecamente, sino que los vivifica interiormente. El espíritu es distinto del fuego en los cuerpos que solo vegetan y no sienten, que en aquellos que vegetan y sienten. 

Los árboles y las plantas y todo lo que germina de la tierra vegetan y no sienten; los animales brutos vegetan y sienten, y entre ellos, unos únicamente tienen sentidos y no imaginación, mientras que otros tienen sentido e imaginación. Y como es más sentir que solo vegetar, la fuerza es más sutil en el sentido que allí donde solamente se vegeta. Existe mayor espíritu cuanto más sutil es algo, porque cuando algo se acerca a las naturalezas incorpóreas se mencionan con su nombre y propiedad pero, de modo impropio ya que, aunque las llamamos espíritu, no exceden de hecho la propiedad de las naturalezas corporales. 

El cuerpo enfermo no puede moverse de ningún modo. Después y próximo a éste se encuentra el cuerpo más pequeño, que es aquel que puede moverse por sí mismo, aunque puede ser obligado a abandonar su posición. Luego sigue el que ya toma el nombre de espíritu en la naturaleza corpórea, que por sí mismo puede moverse fuera de sí al menos aunque sólo en la presencia, y no en la posición, ya que no podemos decir que se mueva siempre.

El cuerpo que está más próximo a la naturaleza espiritual es el que siempre puede moverse por sí mismo; de hecho, el sentido es mejor en la medida en que imita la vida racional, ya que la imaginación forma una sabiduría vital. No hay nada más alto en el cuerpo ni puede haber nada más cercano a la naturaleza espiritual que la fuerza de imaginar después y por encima del sentido. 

Por otro lado, el aire no puede mantener su estado pero sí su presencia. El fuego no puede mantener su estado, sin moverse, ni su presencia si no se desliza. 

Puede mantenerse que cualquier cosa extrínseca a la presencia o al estado puede moverse extrínsecamente o porque se mueven si son inmóviles, o porque sean movidos, si son menos. Únicamente el fuego es una excepción, ya que no se mueve desde el exterior, sino que tiene en sí mismo todo el movimiento por sí mismo.

De hecho, no hay nada tan sublime y que esté por encima de todo como lo está la razón. Mientras decimos que la fuerza del fuego está formada de modo extrínseco, llamamos imaginación a la misma forma en cuanto reducida hasta lo más íntimo. La forma de la cosa sensible, está concebida por rayos de visión sin conceptos, cuando la naturaleza actúa concentrándose hasta los ojos, y de ahí que las cosas recibidas las llamamos visión; después, pasando por siete capas de ojos y tres humores, ya del todo purificadas y llegan hasta el interior del cerebro y forman la imaginación. Después pasando de la parte anterior de la cabeza a la media la imaginación llega hasta la misma sustancia del alma racional y provoca la discreción, que ya purificada de efectos sutiles, se une inmediatamente al mismo espíritu, aunque conservando la naturaleza y la propiedad del cuerpo, como está escrito: “lo que nace de la carne es carne” (Jn III). 

Del mismo modo que el cuerpo no nace del espíritu, así, tampoco se produce el espíritu a partir del cuerpo. Aunque el cuerpo se eleve hasta el espíritu, y el espíritu se abaje hasta el cuerpo, ni el espíritu se vuelve cuerpo, ni el cuerpo se vuelve espíritu. Pues lo que nace de la carne, es carne, y lo que nace del espíritu es espíritu (ibídem). A pesar de todo, lo más alto del cuerpo y más cercano al espíritu se fundamenta en la fuerza de la imaginación sobre la cual está la razón. Precisamente que la imaginación esté fuera de la sustancia del alma racional es la razón por la que se prueba que los animales brutos tienen imaginación aunque carezcan totalmente de razón.

Joan Martinez Porcell - img-20251219-wa0019-ts20260214122212873836.jpg

El don del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo 

El alma hecha a semejanza de toda sabiduría, produce en sí la semejanza de todas las cosas; de modo que es definida por el Filósofo como la semejanza de todas las cosas. Tiene en sí misma las fuerzas por las que aprehende todo o bien investiga para hacerse semejante a todas las cosas. Por el sentido es semejante a la tierra, al agua por la imaginación, penetrante por la razón, sólido por el entendimiento, y al cielo de los cielos por la inteligencia. Es semejante a las piedras por la esencia, a los árboles por la vida, a los animales por el sentido y la imaginación, a los hombres por la razón, a los ángeles por el intelecto, a Dios por la inteligencia. Igual que Dios es capaz y participante de todas las cosas; así el alma es capaz de todo. Dios es capaz y participante de todas las cosas porque por su don natural, evidentemente por el Espíritu Santo, y por el fruto del don de la gracia, participa de todas las cosas por la esencia por la que existen y según la cual (pertenecen) a una especie. Idónea por la que se distinguen de las otras, según ambos al conveniente uso por el que progresan. Estas tres cosas existen en todo hombre existente, como cierto vestigio de la suma esencia, imagen y don, esto es, la Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo. La eternidad ciertamente está en el Padre, la especie en la imagen, el fruto en el don. La eternidad está en el Padre porque el Padre no tiene Padre del cual exista: El Hijo es en cuanto es del Padre, y es coeterno a Él. La imagen realiza tan perfectamente aquel de quien es imagen, que es coigual a Él. La especie está en la imagen, esto es, pulcritud, congruencia, igualdad, primera y suma semejanza, primera y suma vida, primer y sumo intelecto.

El fruto está en el don. El don del Padre y del Hijo es el Espíritu Santo. El fruto está en el don, esto es, la delectación, el gozo, la alegría, la felicidad, la suavidad. Aquella inefable unión del Padre y la imagen no es sin perfección, sin caridad, sin gozo: así en aquella Suma Trinidad está el origen de todas las cosas, la perfectísima pulcritud, y nuestro feliz amor, todo fruto de la deidad es por don. 

Compartir 

Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

5 + 6 =
Últimas entradas
Categorías
Ver anterior Ver siguiente