MIS LIBROS DE FILOSOFÍA
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Mi entendimiento estaba moviéndose tan rápidamente colmó el bus azul 204 que tome al azar en Madrid. Era el 16 de diciembre de 2023. Me daba igual que diera varias vueltas por Madrid hasta que me dejó cerca de Fuenlabrada, donde no se me había perdido nada. Antes de entrar en el seminario ya me gustaba la filosofía. Detecté la llamada de Dios después de que Platón me ayudara a descubrir y a saborear la verdad. Jesús era la Verdad divina y encarnada. No hubo ningún mérito en mi vocación sino una gran dicha. La Verdad me salió al encuentro. Este rasgo personal de mi vocación era parecido al de san Pablo, no por su santidad sino por la distancia interior que existía entre la gracia de Dios que le llamaba y su DNI acuñado en el fariseísmo. Creo que únicamente se enfadó en dos ocasiones: cuando unos lacayos intentaron herir su orgullo y tuvo que apelar al César. Con un par. Y otra, cuando a pesar de ser "el último en llegar", riño al primero, a Pedro, por no seguir a Jesús. Y tal cual se quedó. ¡Menudas columnas tiene la Iglesia!
Leer másMAGDALENA, LOS OJOS DEL CORAZÓN

“Cuando escribo siento que mi aula es el mundo y que escribo cada palabra para que sea escuchada por alguien como yo, a quien no conozco personalmente, pero con el que ya he establecido un lazo de comunión espiritual que deseo que crezca y crezca hasta el final del libro…”Queridos lectores, hoy vamos a hablar de Magdalena, los ojos del corazón, escrito por Joan Martínez Porcell y publicado por el Grupo Editorial Europa . Magdalena, los ojos del corazón es una obra genial y muy cautivadora que nos cuenta el personaje de Magdalena desde un punto de vista humano y espiritual. Magdalena representa, de hecho, la libertad, la pureza, la autenticidad y, sobre todo, la capacidad de mirar las cosas del mundo con “los ojos del corazón”. Interesante, ¿verdad?Es por eso que en el Grupo Editorial Europa entrevistamos a Joan Martínez Porcell para conocerlo mejor y descubrir algo más sobre Magdalena, los ojos del corazón.A continuación ofrecemos la entrevista al autor…¡Buena lectura!¿Qué le gustaría decirles a sus lectores?A menudo los imagino leyendo lo que escribo. Cuando cambio una palabra o añado una coma es para que les llegue lo más claramente posible aquello que siento. Intento pensar con su cabeza y sentir con su corazón, como si estuviéramos en un cara a cara imposible pero deseado. Mi tarea en las clases de filosofía consistió durante treinta años en evitar el riesgo de avanzarme a la reacción (posible) de un alumno y esperar a que llegara por sí mismo a experimentar lo mismo que yo sentía. Entonces experimentaba un gozo maravilloso. La comunicación y la empatía están en los mejores momentos de mi dedicación a la enseñanza.
LEER MÁSRICARDO, CORAZÓN FUERTE

Ricardo de San Víctor vivió apasionadamente la llegada del siglo XII. Nacido en Escocia, cruzó el canal que dividía no solo geográficamente Europa en dos mitades.
Junto a sus amigos Hugo, Geoffroy, Archad, Adam y le Breton, Ricardo -el prior- recibía en su abadía un número enorme de estudiantes que, desde las escuelas catedralicias de Reims, Tours o Chartres llegaban ansiosos por saber. La ciudad se levantaba sobre la pobreza y la miseria. Las nuevas catedrales desarrollaban un nuevo arte gótico que conseguía que las piedras volaran. París era un hervidero de vida. Llegaban a ella oscuros pergaminos de Oriente en lenguas desconocidas, se acuñaban ingeniosas fórmulas jurídicas para que los príncipes encajaran el nuevo orden burgués que desplazó el antiguo orden feudal. Clérigos, teólogos, frailes, trovadores y mesoneras, cruzados y templarios que huían de la guerra, nuevos burgueses de Flandes que importaban lana desde el otro extremo del mundo, obispos acaudalados, canónigos, servidores del emperador o del rey, todos eran objeto de la Reforma con la que el Papa Gregorio había comprometido al mundo.
Todos escuchaban con claridad la llamada de su tiempo. ¡No habría un nuevo mundo sin ciencia! Ricardo, corazón grande, supo dar lo mejor de sí mismo para unirse al gran proyecto que vería nacer la universidad de la Sorbona.
Esta novela es un homenaje a aquellos hombres valientes y generosos que entregaron su vida al estudio sin huir del mundo. Pertenecían a la generación recogedora del fruto silencioso del claustro, y sembradora de la semilla del amor a la verdad que hervía en su interior.


