Unidad en la verdad. El cisma anglicano

13 abril 2026 - Opinión - Comentarios -
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Estreno sección en mi bloc personal: Opinión personal

Siempre en tono amable pero siempre fruto de un riguroso examen para conocer la verdad.

Irán siempre acompañados de la misma imagen con la que los publicaré en mi cuenta de Face. Así será más fácil identificarlos.

Espero que sea una herramienta para que las palabras sirvan a una auténtica comunicación.

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LA  UNIDAD EN LA VERDAD

el CISMA ANGLICANO


"Estos esquiadores siguen las pisadas de uno que no ven pero saben que vive (Jesús). El camino no es fácil. Por eso van "atados" (unidos). El que abre camino (Papa) no lo inaugura, únicamente lo sigue fielmente. No desea cismas (el que se va) pero no abandonará el camino para encontrar a Jesús. Entre unidad y verdad hay una misteriosa tensión que sufre todo el grupo -pensé- mientras disparaba una foto que hoy me parece profética. ¡Únicamente al llegar descubriremos el misterio doloroso de la Iglesia!" Así empezaba mi post en Face.

No me refería a cualquier "tensión" inmediata o circunstancial, sino a una tensión trascendental porque abarca el ser de todas las cosas. Santo Tomás nos enseña que la relación que hay entre el ser, la unidad, la verdad, la bondad y la belleza es trascendental porque supera el horizonte de los objetos de nuestro mundo y las acciones de nuestro tiempo.

Si una cosa no es, no posee "verdad ontológica", es decir carece de las relaciones lógicas internas que le permitan ser inteligibles al ser humano. La nada no tiene nada de verdad, porque no tiene nada de ser. Lo mismo le ocurre a la "bondad ontológica", que es anterior y fundamento del bien ético, precisamente porque muestra la dimensión metafísica que relaciona el ser con el bien. 

Pero esta dimensión metafísica es la que da soporte a la relación que guarda la razón con la fe. Es decir, la analogía del ser es el fundamento de la analogía de la fe. Entre los comentarios que algunos escribieron al post encontré uno de muy interesante que relacionaba esta trascendencia del ser con el mismo ser trinitario de Dios. 

Pero seamos sinceros. La imagen y su explicación tenía una clara intención. El Papa va delante -sin duda- como sucesor de Pedro y nos "ata" es decir nos guía para que sigamos los pasos de Jesús resucitado. Este es el misterio de la Iglesia, que camina volviéndonos al Padre. Cuando uno se aparta de la verdad, también sufre la unidad de la Iglesia. Y cuando se rompe la unidad que nos une también sufre la verdad que la Iglesia quiere llevar al mundo.

No se trata de un equilibrio fácil, sobre todo si quiere ser verdaderamente inspirado por Dios. No es un sincretismo que todo lo mezcla, ni una verdad tan rígida que nos aparte del amor. Se trata de un equilibrio o "sinergeia" que se da en el tiempo pero no procede de la moda, sino de la fidelidad a nuestro Único Pastor, que es Jesús, el Verbo encarnado, Hijo Único de Dios, muerto y resucitado. Este equilibrio es fruto exquisito de la gracia de Dios, en quien recae el inicio de nuestra justificación. Sin Cristo y su unión al Padre, deja de ser verdadera su obra en nosotros. Únicamente en la Verdad revelada de Jesús puede ser fecunda nuestra unión. 

No dudo de que el Papa León XIV valore positivamente la relación ecuménica con la confesión anglicana, pero esto debe ser visto desde la verdad teológica completa, no solamente desde las circunstancias más o menos históricas.

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Su antecesor León XIII en la Carta Apostólica Apostolicae curae de 1896 declaraba que todas las ordenaciones anglicanas eran "absolutamente nulas". Tras el establecimiento de la Iglesia de Inglaterra al margen de la autoridad papal, la Iglesia católica no reconoció las consagraciones de obispos por parte de un prelado que aceptaba la supremacía del monarca inglés y cuyos nombramientos carecían de confirmación papal. 

En 1998, la Congregación para laDoctrina de la Fe publicó un comentario doctrinal para acompañar a la carta apostólica del Papa Juan Pablo II, Ad tuendam fidem, que establecía la fórmula de la profesión de fe que debían hacer quienes asumieran ciertos cargos en la Iglesia. El comentario de la congregación enumeraba la declaración de León XIII en Apostolicae curae sobre la invalidez de las ordenaciones anglicanas como ejemplo de "aquellas verdades unidas a la revelación por necesidad histórica y que deben sostenerse definitivamente, pero que no pueden declararse como divinamente reveladas". 

La autoridad permanente de Apostolicae curae fue afirmada en el ensayo "El significado de la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus'" de Gianfranco Ghirlanda, rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, publicado el 9 de noviembre de 2009. En el ensayo, aprobado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, Ghirlanda comenta que "la ordenación de los ministros procedentes del anglicanismo será absoluta, sobre la base de la bula Apostolicae curae de León XIII del 13 de septiembre de 1896"


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